Martes, 24 Noviembre, 2015 - 12:04

La ETS adhiere a la 9° Marcha de la Gorra

La Escuela de Trabajo Social adhiere a la 9° Marcha de la Gorra, acompañando como todos los años los reclamos de los y las jóvenes de sectores populares que sufren acoso policial, detenciones arbitrarias e ilegales; prácticas de violencia institucional que se legitiman en la letra oscura  del  Código de Faltas.

El tránsito de la juventud en los sectores populares está marcada por múltiples exclusiones, los y las jóvenes ya sean adolescentes o adultos, son quienes sufren en mayor grado las dificultades para ser recibidos y contenidos en las aulas. Además, son quienes soportan no solo el porcentaje más alto de desempleo en relación a los adultos, sino también en mayor proporción, las condiciones de precariedad e informalidad en el mercado de trabajo. Las mujeres jóvenes de sectores de pobreza son quienes tienen el mayor nivel de mortalidad materna y a quienes de manera singular comparten con las adultas, el no reconocimiento de las tareas domésticas y de crianza en los hogares, como un trabajo.

Los y las jóvenes también padecen la descalificación en torno a la participación pública y política, basta recordar el manto de sospecha que lxs adultxs desde las instituciones y los medios de comunicación tejieron en torno a las tomas de las escuelas secundarias en reclamo de mejores condiciones para el cursado, o la capacidad de ejercer el voto, o participar en la discusión sobre legislaciones que abordan cuestiones sensibles a su cotidianeidad.  Son los y las jóvenes a quienes  en mayor medida afecta la segregación residencial en las ciudades, la organización urbana fragmentada rígidamente en sectores sociales de pertenencia, que genera  “enclaves de pobreza y riqueza” constituyendo nuevas formas de “destitución social”, volviendo al lugar de residencia de los sectores populares en un estigma.

Se ha construido en el imaginario social un lugar de “apatía” y “peligrosidad” para los y las jóvenes.   Estas imágenes son una herencia vieja del paradigma del control social de la infancia, donde  la institucionalización y la represión fueron las únicas respuestas del Estado a la pobreza, prácticas que lamentablemente vuelven con otros ropajes e inusitada violencia.  Las detenciones a jóvenes y trabajadoras sexuales, en el marco de la aplicación del Código de Faltas es un dispositivo que se asienta en este imaginario social, vulnerando derechos, incluso en sus formas más extremas como son los casos de gatillo fácil, muertes de jóvenes en comisarías y residencias (viejos “institutos de menores”). Las prácticas de lo mal llamada seguridad social, que restringe el acceso de los jóvenes a los espacios públicos, y detiene por “portación de rostro”, colaboran en Córdoba de manera singular en la profundización de las desigualdades sociales.

Los y las jóvenes han demostrado en la construcción  y sostenimiento de un espacio de denuncia y reivindicación de sus fuerzas y espíritu democrático. Este recorrido que comenzó en el 2004 con la marcha “contra la tolerancia 0”  donde la Red Buhito acompañó a un puñado de jóvenes a reclamar en el centro; que luego se constituyó en la Marcha de la Gorra. Idea parida en un encuentro de jóvenes en Villa El Libertador, donde se los acompañaba desde distintas organizaciones no gubernamentales (CECOPAL, SEAP, SERVIPROH, LA MINGA, etc.) y que fue liderada por un espacio multiactoral como la Mesa de Derechos humanos.  Más tarde se gesta el Colectivo, y los y las jóvenes contagian a miles de su indignación. Hoy esta marcha es un emblema en Córdoba, que expresa no solo rebeldías y poder ciudadano, sino una reivindicación a las culturas populares de los y las jóvenes de los barrios.

Desde la ETS hemos acompañado desde el comienzo este camino, desde las prácticas pre profesionales en grupos de jóvenes en los barrios, desde nuestras investigaciones que recuperan sus voces y preocupaciones, desde los proyectos de extensión que apoyan iniciativas de trabajo comunitario. La participación de los jóvenes constituye un derecho central y un camino en la realización de otros derechos.
Celebramos esta marcha y su profundo mensaje democrático. Y agradecemos a los y las jóvenes que todos los años pintan la calle de alegría y creatividad para decir BASTA.

"Queremos cantar una buena canción
que ponga un final al abuso policial.
No queremos que nos lleven a la comisaría
que es la carnicería de nuestros hermanos.
Siempre andan llevando a mis amigos, tíos y cuñados
SACATE LA GORRA, NO ME AGARRES DE LOS PELOS
ME CARGAS AL PATRULLERO, NADIE SABE DONDE ESTOY.
En el medio del barrio, vos estás patrullando
la sirena está sonando, los gatillos accionando".
*Rap presentado por los y las jóvenes de Ciudad de Mi sueños en la sesión abierta del Consejo Municipal de Niñez (septiembre 2013)

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